miércoles, 31 de diciembre de 2014

instante de lluvia y bosque y ojos grandes
olvidas de tu cintura
las espigas caudalosas.

Sonrisa
madera indefinida en pies alzados
nueces de yeso
          en alambradas de piel
estanque
          de ayeres escarpados.

Vibran
          tierras dicotómicas
          cuerpos amordazados
                  dos labios
                        oscilando.

En el umbral
tu sombra
mi sombra
moviéndonos el viento en su lenguaje de cometas
          libando concavidades desprotegidas
          con soplos certeros de agua y salitre
              dos nucas
                  una ausencia
                      el invierno.

Idioma de lagartos
en las brasas

de nuestras manos vacías.

martes, 23 de diciembre de 2014

Los buenos son quienes tertulian en un bar cualquiera sobre el precio de la gasolina
quienes visten en lugares insospechados con ofertas dos por uno
quienes cobran cebollas y agua de lluvia para calentar caldo
quienes cruzan calles con la mirada puesta en cada esquina
cuidando tal vez que alguien arrebate su dignidad.

Quienes talan maderas amazónicas para una fábrica europea para exposiciones españolas
y cobran justo lo acordado por la ley que hacen aquellos que ingresan la tala la fábrica la exposición
novecientos setenta y séis euros coma treinta y dos céntimos
los decimales solo sirven para el hambre.

Te encuentras con ellos todos los días haciendo tareas heróicas 
comprar verduras lámparas frutas calcentines estropajos
papel higiénico para limpiar la putrefacción en lenguas ajenas.
Se pueden localizar en parques
alimentando palomas
jugando a sentirse menos solos y abatidos.
Siempre verás sus manos agrietadas formando surcos hacia un sueño que nunca llega
el trabajo dignifica al hombre y le permite vivir mejor, ¡debéis esforzaros!
dicen aquellos que visten Armani y cagan tartar crujiente de solomillo con sésamo.

Los buenos, en este tiempo, tienen una particular destreza:
permanecen callados impasibles en apariencia ante aquellos.
Puede perdurar esta acción
hasta agotada la última cebolla o gota de lluvia.

Es fácil reconocernos entre nosotros
levantar el rostro apenas unos centímetros
mirarnos a los ojos.

Entonces
que tiemblen.


martes, 9 de diciembre de 2014

Se derrumba una tormenta de cerezas
en esta noche de luna coja
          nunca sabrá que mis uñas
arañan fotografías a su estela.
Busco en cada bar
           su aroma extravíado
                     o una cerveza vacía
temblando con su pintadragones en los contornos
                     o una nota de soul
           lloviendo extractos bancarios
                     de risas, sábanas, vientres.
He cambiado el nombre de todas las calles
                      ráfagas de colillas liman mi piel
           a esta hora              estará durmiendo copos de nieve
           a esta otra bailará frenética sin rumbo
           en esta regalará su mirada de león             a un perro de escayola
           en aquella             poblará de naranjos una chaqueta verde
o robará tiburones en una tripa de seda y alambre.
Qué más da.
Las calles nunca me llevarán a ella.

Cuando los bosques reclaman mi presencia en su abrazo de niño huérfano
marcho por los bordillos
                            reptando roídas calzadas neuronales
              “será que todavía            no sabe lo que siente”.

Y quedo arremolinado
diseccionando granos de arroz en el regazo de un arlequín
esperando científicos que espanten             mis latidos
que justifiquen
                          de cualquier manera
que su estricta madurez

                                        no me recuerda.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Sanación

Una selva
abre sus homoplatos.
Me lanzo con la boca
a cerrar su “herida”.

Está sangrando
flores de piedra
y unas perlas con pestañas de vinilo.

Atrapo
una nuez en su rodilla.
Mastico fuerte su cáscara
y entrego el fruto al sol.

Para curar su “aflicción”
despojo su alma
de aquello incomprensible.

Irreverente
explota una algarabía de dátiles azules.
Recojo su aspecto inverosímil
y pinto su superficie
de colores “creíbles”.

El viento sopla
almendras de oro con olor a sal
una bóveda decimonónica con túnicas rosas
un arlequín con trastorno bipolar
una palmera con caballos en sus ramas
una laguna
interminable
de llantos risueños.

Lo único importante
es “salvar” su esencia
de todo lo “insano”.
A mis ojos
están claros sus “excesos”
sus “locuras”.

Tras ahogar el último aliento
bajo la arena
contemplo ahora mi obra
de santidad.

Cien mil leones
de súbito
devoran las cuencas de mis ojos.


miércoles, 19 de noviembre de 2014

Holograma

Siempre fue más nutritivo un tobogán,
que una bolsa de gusanitos.
Aunque también es cierto
que se mastican mejor los gusanitos
que un tobogán de madera.

"Si viene otra República
vamos a morir"
estridencia una mujer acristalada en la mesa de al lado.

Todos asienten.

Los corderos nunca critican la demagogia apocalíptica.

"Te van a echar a patadas"
afirma nuevamente el rostro plástico con gafas opacas.

Asienten todos.

En la lejanía
                              ladra un perro.
Supongo
        que no está de acuerdo.

Los perros tienen eso:
se sublevan frente al desperdicio neural.

La niña
sigue comiendo gusanitos.

En este tiempo
¿cómo alimentarse de toboganes?

lunes, 17 de noviembre de 2014

Anaranjados cielos de ballenas
escarchan domingos de sofá
cortesía plástica
que otea piedras y conchas
e incendia pupilas.

Mientras camino arenales con olor a sal
y afianzo mi cicatriz en blanco y negro
el aire eleva selvas de elefantes
en el espacio sináptico           de mi coraza

                 se desprenden

guijarros, leones, naves espaciales
hasta una esfinge con túnica blanca y ojos salmón
realidad
espectros amarillentos de eucaliptos y palmeras
juego
a sentir tu cuerpo erizando el mar
susurro
lunas        metales        fuego
pestañas doloridas
de haberte soñado tanto.

Lejanos destellos titilan tu nombre
evaporan mi lengua acrílica
multiforme y puntual
sobre oleajes felinos.

Las brasas
           siempre fueron refugio
para lluvias otoñales.

Espalda.

A  b   i    s     m      o.
Nadie jamás
te podrá conocer
sin haber viajado en tus ojos de astronauta.
Es imposible medir la soledad
cuando divaga tu mirada
sobre el cerco de mi cuerpo
                años luz     separados de Orión.
Quién entenderá nunca el roce de tus manos
sin sentir caracolas
en las mejillas.
En las noches más oscuras
tu ausencia galáctica evapora mi ego.
Siempre
surge
mar
eclipsado de peces polifónicos que cantan rebelión
            desiertos con susurros selváticos.
Quién puede siquiera acercase a tu iris
sin haber estado antes
amando tus silencios.
Nadie alcanzará tu cuerpo de agua y escoba
por más que te entregues en la cama               a la hora señalada
por más que tus labios intransigentes
acorralen las máscaras
y liberen sus cadenas.

Se necesita la osadía impávida
de abandonarse al tigre
y sonreír sobre sus fauces.

En el vuelo
allá a lo lejos
su mirada

inicia entonces 

                                            un poema.
Infectado por este silencio que asume tu pérdida
tu labio inferior entre mis dientes
tu frío crepuscular                 hirviendo mis tripas.

Cierras la lengua sobre tu espalda
          tus piernas sobre tu pecho
          tus ojos sobre el cemento.
                     Aún, entre adoquines, una flor salada brota
sin pausa
                  con el ímpetu de la ceguera en que duermes.

Podría estar escribiendo
la rendición de mis versos.
Sin embargo
                       estoy desgarrando el papel con las rimas del invierno
con la ignorancia del río subterráneo
que humedece tus pupilas
“si no llueve, no hay agua”.

Me duele la estricta y puntual sonrisa
donde bañas mi corazón varado.
No te culpo de su zozobra
ni del viento impenetrable que conjuga mi desdicha.
No te culpo
aunque me toque los cojones
que no te abandones a mis brazos.

Podríamos ser eternos en este mismo instante
amputar las cadenas de amores románticos.

Podríamos ser eternos
en este mismo segundo
donde ahora

nos despedimos.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Mientras la luz tamiza su sonrojo
expiran nuestras huellas
bajo alambradas de sábanas
                         mirada atlántica
tus muslos enredan horas           escaleras
                    hilan visos fraccionados
en estrictas longitudes                 de carne acristalada.

El bosque
                     siempre supo a naranja en nuestra boca
y no fuimos más que un júbilo                  palpitante de silencio.

Cuando te veo
en ese cuerpo elíptico que siempre planea sobre sus hojas
también me veo
rígido
atenuado en los extremos
descentralizado                   sobre mis versos.

Estamos llorando raíces en este trozo de viento que todo lo vuela.

Ya no habrán domingos donde leernos el vientre
          ya no quedarán pasillos donde cerrarnos los ojos
                       ya no bailarán cometas donde escaparnos
           ya no                    ya                 no.
Ahora inventaremos razones al olvido
sin estudios objetivos que comprendan los recuerdos
ni asimilen los matices                    ni acepten los días
               con sus largas noches.

Sin justificaciones absurdas
que metalicen nuestro pecho.

Sin más salvación posible
que observar las flores

y vibrar con ellas.

jueves, 24 de julio de 2014

Palestina

I

Salgo a tu encuentro
          exhausto y empapado hasta los ojos
          de metralla
a buscarte en las ruinas
de un bosque acribillado
          traducido cementerio en un parpadeo
          a buscarte en las cuencas vacías
                   de pájaros
para no encontrarte
tendida en la hierba.

El último té
          te digo
          te echo de menos
          te quiero
la mesa volando el aire con nuestra historia sobre manteles
volando abrazos callados
nuestros cuerpos extintos.

Ahora te busco
con la certeza de quedarme solo
bajo estos escombros genocidas
bajo estas tristezas boreales.

He salido a buscarte.
Los misiles

sobre mi cabeza
silban tu nombre.

II

Otra
vez
SOLOS
más SOLOS más tiempo
más tiempo SOLOS más veces
más veces mucho más tiempo SOLOS
SOLOS muchas más veces mucho más tiempo

SOLOS

derramando huecos en sábanas madera
rebosando de ausencias
          calles lluvia
quien ayer leía cuentos a las flores
quien jugaba a enredar sus pies en una pelota
duerme hoy
          bajo escombros
                    como remanso psicótico expulsado al fango.


Desertores de tierra y memoria
enquistadas en gargantas férreas.

SOLOS
abandonados
impunemente más SOLOS
          que la cansada soledad de todos.

Así desangran un pueblo.
Así mutilan
cada día
Palestina.


jueves, 3 de julio de 2014

Hábitat

Habito brisas mediterráneas con olor a azahar
ese impacto desquebrajado que empapa la nariz
en rocas intemporales latiendo
en islas
              donde resbalan tempestades.

He nacido cada mañana sin pretender ni un solo minuto del pactado
entregado mi cuerpo al baile nocturno de los astros
sin batallas
sin derechos
sin justificaciones
entregado mi cuerpo al baile nocturno del océano que me baña
del trigo que escampa en un soplo           abrazos
sin obligaciones
sin prejuicios
sin sogas de canela endulzando la atadura.

Vivo
en todo aquello que respira y sueña
en la primera flor del acantilado
en la última rendija del atardecer.

Así habito
deshabitando tiempo y espacio
en esa flecha lanzada por Jose Emilio Pacheco
que inspira el aire que transita
y ahí mismo lo abandona
sin pretensión de atar el vuelo
sin dirección determinada
danzando cada milímetro como si fuera el último
             tal vez el primero.

En las tardes
una rayo de luz

me evapora.

martes, 17 de junio de 2014

Instante

Instante.
Cayendo pestañas de la boca lunar
sucumben vertiginosos arenales
en nuestros hombros de pino.
Oscuridad atravesada por adoquines de ceniza
construyen nuestras huellas de limón
levanta el vértigo estéril de millones de neuronas
y envite luciérnagas en nuestras tripas.
Instante.
Todo cayendo en crisálidas estelares
que revolotean las manos impávidas del abismo.
De a poco
se acerca tu boca
a esta orilla sin héroes.
Quizá te espere el océano
sumergido en las retinas.
O unas escaleras trepando sin rumbo.
Una revolución de cráteres abriendo la piel coraza
una tormenta de luz desgarrando el silencio
un motín de girasoles anegando la razón
un alzamiento de caracolas surcando la lengua
una revuelta de acantilados exhortando hacia el vacío           todas las piedras
una rebelión de lunas agrietando el horizonte
la sedición intransigente contra el poder matemático
la insurrección de los cristales rompiendo el límite del cuerpo
el temblor en las pupilas ensanchando la vida en una mirada
así tus ojos
en los míos
mutando flores.


jueves, 29 de mayo de 2014

Mártires

Decaen los mártires en copos de nieve
tiembla la tierra desprometida con sus trajes indecentes de millones de suspiros
se propaga la transmutación creciendo en sus gargantas
y buscan corazones exhumados donde sostener su declive
          donde aferrar el limitado mundo
          que pisan sus zapatos guillotina.

Sienten la extinción en sus cloacas.

Cuando el hastío resquebraja el pecho
y hunde de arrugas unos ojos
          inundan bosques en la saliva
toda la oscuridad asediada por buitres          se desploma
y saltan arañas           en las tripas vacías.

Llegan hiriendo
puños de caramelo y corazones de pueblo
siembran utopías en las plazas
desertando enquistes de una tiempo derruido.

Y nadie detendrá el germen agitado por labios fuego.

Todas las sonrisas
nacen precipitando sus huellas en acantilados.
Ya no estamos solos
          en este lado humano.
Y van a armar mucho ruido
alrededor de las luciérnagas que iluminan su indigencia
esa que nutre el alma
con la esclavitud asalariada.

Nunca dejemos de oír el zumbido
trepando nuestras ventanas
pues la primavera florece

en el silencio.  

miércoles, 7 de mayo de 2014

Monedas

Nueva lucha
en el despertar terrestre.
Rosáceas pestañas
desperezan cuerdas viscosas
viajero de la vía láctea
enredado entre sábanas.
Despierta el campo
su azada fluorescente sobre la broza
limpiando del día
su exilio nocturno.
Te vas a perder entre la muchedumbre
vas a lidiar todas las manos
para no ser alcanzado por ninguna.
Quizá una mirada
retuerza tu pecho para temblar las huellas de tu olvido prematuro.
Como cada día
vas a salvar tu pedazo de cielo
echando monedas
a cualquier desconsolado que bate sus alas.
Vas a tallar tu cinismo
en la plaza del pueblo
agrandando tus pupilas en la inflexión de la voz.
Y vas a seguir tu camino lamiendo la tierra que sucumbe tus pasos.
Tu conciencia diurna
quedó ya salvada.
De nada importa que unos rostros escarchen el asfalto
tus monedas
compraron la limosna de tus pulmones.
Y vas a dar lecciones a los despistados
aquellos voraces que comen sus lenguas
aquellos esclavos que encadenan sus horas
aquellos estrictos que limitan sus versos.
Te has convertido en otro más de aquellos.
Sin duda

en el peor posible.  

martes, 6 de mayo de 2014

Quién

¿Cómo saber si el agua
salpica mi cuerpo
o mi cuerpo
sacude sus olas?
A veces espuma
a veces silbido
a veces la piedra insalvable
que moja y es mojada.
Contemplo el baile
en el mismo baile oceánico.
¿Quién está dentro de quién?
¿De qué?
Se despedazan las partes indisociables
difuminando el contorno corpóreo.
La tensión filosófica golpea el corazón
enrojecido espasmo
de no saber quién.
Todo
desde
atrás.
Identificación desprendida en tu mar calmo
y más atrás
cristal arena tierra pinos bosque manantial.
Y aún más atrás
una luz
titilando

sin quién.

lunes, 5 de mayo de 2014

Silencio

Me elevo en la espuma que atraviesa tus ojos
buscando océanos que me sumerjan
sin ruido
galopando la angustia sin ser tocado
ni arrimar el hombro al hombro caído
vagando
en los rostros que tiritan ausencias.
Emerger del mundo y parir un corazón
anegando los pómulos
con esta desfallecida primavera.
Una lucha
a vidamuerte
abandonado en el último aliento arcilloso de tus contornos
sin restos de sogas acechando las huellas.
Me elevo entre el aire y mi espalda
observando lejano
el desánimo elíptico de tu sonrisa.
Volverá mañana el amanecer sobre las calles
y habremos olvidado sus pasadizos
los golpes de calor
o el aliento entrecortado.
El viento imperturbable seguirá su frenético ritmo
aullentando cualquier duda
sobre el amor humano
bostezando un nuevo anuncio de telas rosas
y cuerpos negros.
Seguirá su curso el río
surcando el marfil de tu boca.

Permaneceré callado

en los naranjos.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Minutero de metal

Nostalgia sin guía
que marca el devenir
de calles buscando cielos
entre esquirlas de adoquines.
Me bañé donde el sol
salpica y broncea renacuajos
donde el agua es verde
y el corazón azul.

No tiene mayor importancia
si no vence el vértigo
               trepando farolas.

Me caí tantas veces
de cualquier bicicleta
que el suelo me saluda
y conoce
mejor que yo mi cuerpo.

No tiene mayor importancia
si no vence el vaho
               las pupilas de flores.

Por donde brota la vida
inundas en blanco y negro andenes
regurgitar de sangre
como autopista caleidoscópica.

Siento la inocencia de niño-sin-fin
el arte de jugar a todo
de volar todo
de correr todo
de reír el tiempo                a carcajada limpia
esquivando
su minutero de metal
en mi rostro de rosa y tierra.

Quizá
sí          tenga importancia
en estas aceras impregnadas de horas
que arrestan los pliegues 
de aviones-papel
de coches microscópicos
de aprobados raspados
de tarifas telefónicas
de oídos ausentes
de manos rugosas
de extractos numéricos
de calendarios marcados
de amores
                    que nunca escalaron.

Quizá
sí          tiene importancia
que el rostro de rosa y tierra
se deje vencer

por el metal.

domingo, 2 de febrero de 2014

¿Para qué sirven las palabras?

¿Para qué sirven las palabras
si en el fondo
el parpadeo exhausto
va calando inviernos
en la piel
de la serpiente?
Me pregunto si la hierba crece
en el margen de tu nombre
si somos dos harapos
jugando a esconder la hiedra
Las palabras
no contienen el sonoro atardecer de tu lengua
el contorno abrupto de tus manos nuez
el enjambre desquiciado                    de la tripa que te toca.

Se quedan cortos
los acentos sobre tus uñas
indisolubles de mis ojos.

Digo que el viento heló las piedras que visten tus huellas
que se resquebraja la hendidura
con aplomo
sobre todas las flores.

En el acto de vaciar océanos para enredar tu pelo sobre salitre
disfrazada la ambivalencia que teje la duda sobre las manos
se dispara lo limitado de nuestros dedos en un papel
este papel que ahora es trigo
para alimentar de significantes
aquello indiscriminado.

Digo que en una cama sobran letras
sino enzarzan piel
ni risas fuego.

Y aquí estoy
sin más pretensión que escribir
que al fin y al cabo
las palabras no sirven de nada

estando tan lejos.

domingo, 26 de enero de 2014

Darte

Todo es darse.

En el árbol hilando nebulosas
que lame nostalgias
enraizado entre los dedos.
En una bolsa de la compra
que se desploma en los colmillos
y abalanza barrigas grasientas.

¿Quién suscribe el graznido
                   de los expropiados
que seccionan calles
entre hambre        y        más hambre?

Yo no estuve
en el reparto.
Nadie preguntó a mis huesos
si querían carne
               o la estrechez de tus manos.

La horizontal          creciendo desde la boca.

Cuando la vida se hizo vida
también la muerte           se hizo espejo.

Nadie preguntó
si estábamos de acuerdo
del fuego en las encías
de la tirantez enmascarada 
          tras el malecón
del crisantemo cavernoso
          que ahuyenta espectros
para que no le alcancen.

Acecho ahora
la desbandada del otoño
en la concavidad del violín
y          de a poco
            suturan cenizas
            lo solo del animal
            vértigo ojeroso
clamando un vientre.

¿Y qué se puede hacer
               sino          darse
                                     darte
                                          darnos



con las manos          completamente vacías?

sábado, 25 de enero de 2014

Saltar

Comenzó el salto a medianoche
entre el mar
           y una gaviota que rondaba mi espalda.
Su aliento brega
por descomponer los átomos
orillados.

Arrojarse con detenimiento
con exhaustiva discrepancia
al vértigo mercantil
          y respirar su pánico
en cada bocanada de aire.

Rechina el vaho
que dejan sus huellas
entre lunas hambrientas.

Saltar
condición indispensable
para roer la mentira
que taladra el corazón.

Hemos esperado demasiados inviernos
sumidos en oquedades empedradas
fregando el vómito
          en sus palabras de cera.

La suerte       frunció la noche
y nuestro pecho      clama venganza.

Saltemos
sobre el aire

que explota sus bocas.

viernes, 24 de enero de 2014

Ciudad apoética

Faltará espacio en el acantilado
brotará de senos raquíticos la sangre
inflamará el temor       voces verdes
temblará        cada tramo de papel.

Viviremos hipotecados en los abrazos
seccionaremos cordones umbilicales
y morderemos miradas transeúntes.

Alquilaremos algodones de arena blanca
para dejar caer huesudas tristezas.

Rasgará una mano fisuras aturdidas en las grutas saladas que aflojan las sombras       un temblor a la sonoridad de una metáfora sangrada con sudor de brea y llanto crudo de serpiente

Hablaremos con lenguas de seda
y recelo en las esquinas
cantaremos el rocío que el alma exhala
en una mañana cualquiera.

Los intrépidos
-léase también poetas-
opondrán el despotismo sináptico
de las cadenas hornadas
que disciplinan neuronas.
Denunciarán la estafa
de la piedra y las tripas


aunque el aire      vacíe su saliva al mar.




miércoles, 22 de enero de 2014

Decisiones

Ha terminado la espera
y el calor vocaliza la piel

vísceras bailando tangos en mesas atardecidas de veranos atlánticos
una sonrisa zafiro matiza el mundo rojo 
y moldea acordes en zapatos madera

arde nieve sobre huellas cruzadas

queda la risa inocente
iris danzando juegos malva

del corazón 
raíces en vuelos jurásicos
viento parque arena barro llanto
explosión secular condensando el rugido en flor

No hay espera
esperanza viste suelos nenúfar

Quizá no tenga sentido el grito de victoria
en un lugar donde la victoria          es sobrevivir


y sin embargo
toda la tierra vibra el vértigo que desata
el estruendo desconsolado
de una despedida

sin condición

Sur

El cristal reflejando
la lejanía mineral.

Distancia distante distanciada
copando restos epidérmicos
en una silla.

Hablas al aire que pasea por tu rostro vencido        al sonido de cafetera que llora sangre negra para acortar tu día        al claro tras la ventana que enfría tus pupilas y tiembla de nostalgia otros tiempos infantiles.

Perdiste el brillo
entre sumas restas balances
para conseguir los beneficios

que pagarán tu propia muerte.

lunes, 20 de enero de 2014

Tu boca

Es invierno
y has venido a espantar llantos de ceniza.

Aprieta la soledad.

Si me das tu mano
podremos construir un puente
escalando venas.

A veces
          todo es eso
dejarse caer sobre escarpias
           oxidadas.
Otras veces
          solo es esto
tender de frío
el goteo de las horas            en tu cintura.
           
           Has venido desde muy lejos
para atornillar las sienes
que laten espasmos.

Si me das la mano
             podremos deponer
soliloquios de avena.
El invierno somos todos
trepando lágrimas
de una mano que se agrieta.

Y a veces
el frío solo es esto
que sucede entre tu boca

y mi tiempo.  

viernes, 17 de enero de 2014

Herida

Otra vez mañana
perderé mi nombre
bajo tu piel.

Dejaré cada letra
sangrando el agua
que tus ojos callan.

Incendiaré de versos cualquier duda.

Inventaré 
alfombras de suspiros
chimeneas de saliva
adoquines de cera.

Migraré al desierto
arteria salada
de pestañas abiertas.

Mientras
fingiremos lluvias
agrietando la espalda
simularemos que no ha pasado nada
habiendo ya                   pasado todo.

Otra vez mañana
perderé mi nombre

bajo cualquier herida.

jueves, 16 de enero de 2014

Solos

Entre adoquines escampa
el fuego punzante
el rayo coartado
el invierno carnoso
azotando mejillas acristaladas
que ya moldean
             intratables
sudores de lucha.

Mientras no rujamos unidos
al éxodo tirano
profanarán de óxido nuestros pulmones.

Podemos
ser pancarta en murallas
ser protesta en avenidas
ser performance incorruptible
             en sucursales bancarias
pero si no
empapamos de sal suspiros
aflojamos las palabras huecas
contemplamos el eco lacrimoso que tizna el corazón
si no olvidamos la propaganda peridiotizada y televomitada
si no nos arropamos del frío incendiario
             que ya congela         pestañas
si no empezamos la vida
con la inflexión honesta
             de ver personas y no papel
             corazón y no aritmética
de nada servirán
pancartas protesta performance
seguiremos solos

acorralados a su yugo.

Visión

Luces sobre el aire
reptando esferas
                una sonrisa desnuda
         de militancia
         de panfletos
         de eslóganes
         de pistolas y de porras
endereza hálitos plásticos.

Se abre el círculo
sobre las huellas
                 agua encendida
para viajar al borde
de la conciencia.

Del otro lado
polvorientos espasmos sobre la boca
no muerdas amor el aire
que ya danza

sobre tu mano.

miércoles, 15 de enero de 2014

Gamonal

Cuando
resquebrajan silencios
seccionan hombros
mutilan infancias
como queriendo cavar una fosa
con nuestros huesos
entonces
se rompe la condición
grúas vallas papeleras señales o vitrinas
el viento               si fuera posible.

Ellos
incendian periódicos
con nuestros nombres.
Nosotros
desafiamos corruptos
con nuestro sudor.

Está claro:
es un acto de terrorismo
unir los vientres y azuzar las manos
defender cada palmo de calle
con temblor de batalla
embestir el hedor atrofiado
del miasma político.

Cuando las corbatas
son horcas
dejémonos estar de formalismos
y brindemos revolución.

Luchar es imprescindible
cuando cuelgan las orejas
y los dientes

atraviesan corazón. 

Resistencia

Son las once
en el rostro del cristal
y lloran
ácidos gritos
de una espera sin rieles.
Resbalan realidades
allá afuera
insaciable lluvia
atragantada en un café.

Son las once
en cualquier escalera
y dos cuerpos
liquidan en suspiros
sus condicionamientos
se buscan prohibidos
se muerden esteparios
se nutren de néctar
los ojos y las nucas.

Allá afuera             todo gira como si nada.

Son las once
en el aire que respiro
y se enzarzan entre el pelo            los minutos
como el cáñamo a tu cintura
me ahogo sobre la mesa
me siento en una lámpara
       esperando que las horas
       diluyan mi cuerpo.

Son las once
el tiempo                       no avanza
quizá quiere

que resista la apatía.  

sábado, 11 de enero de 2014

Despedida

Como si una hoja
esgrimiera mi pelo
el plástico arrojado
estira mi nudo.

Como si no fueras
esa figura ondulada libando pechos
esa voz vertical hincando rebeldía
esa boca exhausta regando cometas.

Quizá no fueras
entre todas las sienes que arremeten mis recuerdos.
No fueras
el ave engalanada con su talle sediento
una oquedad de cirios
quemando mi boca.

Cuando el tiempo acaba
comienzan las despedidas.

No volverá tu olor a incienso
aunque queme lenguas
en metálicas noches
ni volverá resbalando mi frente
el éxodo trémulo
de tu lúbrica baba
ni la arena a entrelazar miradas
aunque arranque vidrios
del vacío vientre.


Cuando todo termina
comienza la amnesia
desgana en perder los átomos

que nos habitan fundidos.

viernes, 10 de enero de 2014

Excedencia

Como si la lluvia fuera muda
su crepitar goteo
alza un hedor infesto          obsceno          transgénico


Estamos a un paso de quebrar las plazas
de estirar el aliento hasta rajarlo
de encender letras o incendiar nucas de mármol    

Desgarran uñas suturan pestañas lamen papeles escupen versos tildan aceras arrestan escobas despedazan pieles          (porque no queda carne que morder)    


Nos han legado
una fosa
de silencios
quizá quieras
(queramos)
la excedencia.

viernes, 3 de enero de 2014

Cuerpos fragmentarios

Nos separan apenas
unas partículas de aire
          y
sin embargo
mantras de mimbre corroen el viento
          usurpan la piel
          en el pecho secular
          de tus pestañas de arena.
Aunque te derrames
desde ningún lugar
a ninguna hora
y bajo todos            los pretextos
          el llanto ingenuo
          ahogará el abrazo
          de nuestros cuerpos

          fragmentarios.

miércoles, 1 de enero de 2014

Oasis

Estrella.
En el fulgor incandescente que dibujan tus ojos asoma el ave que agrieta el cielo.
Escucho tu pelo
cantar en el río.
Ilumina el viento
tu nombre astral
me duermen tus labios de luna llena.
Estrella sobre estrella
inundarás la noche
de arenales infinitos.
El caminar de los siglos descansa en tu nombre
y el desierto
entre tus dedos
surcando mis ojos.
Miradas
seducen
labios intangibles
y mi mano
desnuda
velando
tu espalda.
Quedaremos solos
besando el invierno
en tu corazón

de oasis.