domingo, 3 de febrero de 2013

Rostro invisible

Sentado sobre tus aguas,
los soldados son de arena.
En el vaivén de tus abrazos,
ya no caben juicios.
Observar el vacío
me inspira confianza.
Abrazar la contradicción
me eleva a la Tierra.
Son tus ojos océano
y fuerza de mil rocas.
Son las ansias de acompañarte
y mecerme sobre tu espuma.
Es la luz de tu cintura
la que baila en mis manos.
Y a cada paso del camino
una roca nueva,
que abrazo en mis entrañas
y florece, como jardín.
Contigo no hay lugar,
ni estación posible,
la belleza emerge,
de tu rostro invisible.