miércoles, 13 de enero de 2016

Descubrir el nudo
que trazan los cimientos
en su encrestada liturgia
excitar los derruídos minutos
y sus molares de alambre y tiza
permanecer
firmemente flexible
como la tarde
en tu lengua.
Ya
sin demoras de cartón anudadas al exófago
fusionar los vértices
los embargos.
Exiliar 
las palabras entrecolmilladas
que gangrenan
las barrigas con bocas
los dientes sin hambre.

Ahora
reconocernos en las estrías que nos hilan
geografía única
de nuestra levedad en el viento.
Quedará
el bosque
ululando
sin alambradas.
Sobre el suelo
derramar 
                      los años
                      las plazas
todos los nombres inexactos                 como el nuestro.
Ahora
que el silencio rasura

impenetrablemente...

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