martes, 15 de diciembre de 2015

Ladeo exhausto los ángulos rectos de aquellos muebles que grisaron los contornos y escupieron en sus cajones grillos erizados olmos erizados sin calendario
pero
no
te veo.

Recorro la habitación y detengo el paso en la mesa del taxidermista que olvidó sus pinzas sus animales y fabrica flores con la luz plana de su linterna
pero
no
te veo.

Limpio pausadamente la zozobra del otoño.
Limpio -también-
la ausencia de otoño
y los tallos esdrújulos
que prolongan el ovillo.

Son las 3:16
en algún reloj de arena o piedra
eximo el oxígeno que comprime las plantas
y escampo la madera por la boca del hambre.

Son las 3:07
porque a veces el tiempo computa hacia atrás
o no sella
o se ausenta
o te olvida.

Es noche
no hay semáforos
un gato ciégo maúlla algunos versos de Girondo
si no saben volar...”

Y
entonces
te veo
lejana
transparente

mirando las nubes.

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