lunes, 28 de diciembre de 2015

Acto revolucionario
                                  mirar(se)
observar el coágulo
obcecado en los hilos
                deshabitando
esta materia de         agua
                                 óxido
                                 sangre.

Retomar la tregua
las flores como plomo
silbar el fuego
movilizador de acequias.

Siempre tregua
siempre aliados
en este estrecho margen
que conceden los pómulos.

Mirar(se)
más allá           del acantilado
de las venas cortadas
más allá
del bostezo          del gerundio           del eclipse          del impacto.

Serenar el ruido
de tripas
de acero.

Mirarte
como único

acto revolucionario.

martes, 15 de diciembre de 2015

Ladeo exhausto los ángulos rectos de aquellos muebles que grisaron los contornos y escupieron en sus cajones grillos erizados olmos erizados sin calendario
pero
no
te veo.

Recorro la habitación y detengo el paso en la mesa del taxidermista que olvidó sus pinzas sus animales y fabrica flores con la luz plana de su linterna
pero
no
te veo.

Limpio pausadamente la zozobra del otoño.
Limpio -también-
la ausencia de otoño
y los tallos esdrújulos
que prolongan el ovillo.

Son las 3:16
en algún reloj de arena o piedra
eximo el oxígeno que comprime las plantas
y escampo la madera por la boca del hambre.

Son las 3:07
porque a veces el tiempo computa hacia atrás
o no sella
o se ausenta
o te olvida.

Es noche
no hay semáforos
un gato ciégo maúlla algunos versos de Girondo
si no saben volar...”

Y
entonces
te veo
lejana
transparente

mirando las nubes.

miércoles, 2 de diciembre de 2015


Poliédrico hálito
zig      gue
                za      ando
por la epidermis aniquilada.

Como vos
también la tarde acorrala balcones
                                     tripas
ráfagas atornilladas al espejo atlántico.

Evacúo el polvo
discontinuo
estricto
de tu paso.

Cae la luz
en la gruta
y      gangrena       las       faldas         almendradas        de       nuestro        nombre.

Te vas de a poco
circular y en lejanía
ahondando la cavidad bucal
de estos dientes sin eco.
Te vas de a poco
selvática y en lejanía
anegando las raíces
con tu mudo instante graso.

Escindo el papel de la letra
el suspiro de la boca
el silencio del pretexto
a ti
de la estridencia desorientada
que aúlla en los Aires.

Y la curva caótica la curva caótica...
organizando el rastro.

Pasamos     pensamos     pisamos
Paremos
sobre la humeante huella desandada

que seduce -intextinguible-                                                                                          el próximo soplo.