miércoles, 25 de noviembre de 2015

Se inicia el poema
sobre depuestas hojas de sal y pimienta.
Cocido el margen del aire
sus ínfulas de cera
que bañan la cerrazón de la tortuga.

Un
paso
al
vacío.

Ronronea un gato
espejos de escombros y vinilos
y vienes a buscarme
desmesurada o desmedida
entre el frondoso follaje
de esparto.

¿A quién
buscas
en la tarde vaporosa
incendiada de tuétanos?
Estoy aquí.
Cerca del enjambre de las acacias.
Busca la letra
la puntuación inexacta que engorda las haches
busca
y no venzas a nadie.
Pero salva al gusano extraviado
que florece en tu ceja.
Solo a él
o al bosque que te ampara.
Llueve otra vez
y el plástico se escarcha

y brotan escamas.  

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