miércoles, 28 de enero de 2015

Resbalo
por esta piel de oso
que arrincona
el ruido locuaz
de mis vértebras
                          y silencio.

Han salido en manada
a taladrar el vasto campo
                de crepúsculos y estelas.

Donde retumban los cadáveres
de alienadas gargantas
                                    resbalo
                                    fútil
su lánguida apertura.

Se ven tantos rostros
por estas rocas
                      de pimienta y corderos

tantos estantes vacíos
de instantes repletos.

Un grisáceo espejo
devuelve mis pies
a esta balsa
       de lunas y mares
                                 y quizá

                                             tiempo.

miércoles, 14 de enero de 2015

Un mismo espacio incesante
mismas sonrisas encriptadas
un ahora insondable
evacuando habitantes camuflados en
cofias
hormigón
o metales.
La profundidad abisal fragmentando 
el peso incuestionable del tiempo.
Oculto me aguardo
virando la inapetencia de luces cloradas.
En la penumbra
también el cielo muda latidos bordados.
Escucho una estricta soledad de temblores herrumbrosos
permanezco
a tu lado
a mi lado.
Aúlla

el retumbar del silencio.

lunes, 12 de enero de 2015

Ha comenzado
una liturgia desaforada
de estatuas y vinilos.
Sublevación icónica de voces sordas
en monstruos sórdidos.
Emergen anquilosados arroyos
          de lluvia empapelada
dobladas sílabas sin nombre
          en estaciones vacías
murmullos coleópteros
          de cleptómanos burócratas
sentenciosa avidez
          de eslabones indigestos.
Una fotografía hiriendo pómulos
rostros espectrales
de aquellos que robarán
otro mordisco a nuestro tiempo.

Van quedando          menos miembros que amputar.

No es una cuestión de
gritar más      manifestar más       odiar más
arrodillar menos       trepar menos      sucumbir menos
un        mismo        juego        inútil.

Una escisión inconmensurable
habitando distancias inservibles.

La tarea consiste en silenciar el bosque de mártires
no agarrar por el cuello las fosas comunes
aquietar
este hervidero de razones negras que desangra
respirar
          en el otro
sentir
          en el otro
ser
          al fin

          eternamente el otro.

miércoles, 7 de enero de 2015

Sendas de cerrojos
altas murallas lacadas
ruptura de verbos intransigentes
            claman ríos por tus muslos
claroscuros desarmando la penumbra.

Desvanecemos tres ciudades más
enquistando acuíferos de benceno en las heridas.
Sucede
cada mañana
cinco prendas más distantes.

El sol desenvaina un reguero de luces
impermeable
incondicional al suceso.
          
          Una hiena sin arcoiris se ha plantado en mi azotea de legúmbres y silencios
¡me siento tan alejado          del orden geográfico!
observa distraída
la anchura de tus medias
amamantando fronteras.

Cada mañana
aparecemos siete selvas más lejanos
sin tucanes ni anacondas
silbando en nuestras lenguas.