lunes, 24 de noviembre de 2014

Sanación

Una selva
abre sus homoplatos.
Me lanzo con la boca
a cerrar su “herida”.

Está sangrando
flores de piedra
y unas perlas con pestañas de vinilo.

Atrapo
una nuez en su rodilla.
Mastico fuerte su cáscara
y entrego el fruto al sol.

Para curar su “aflicción”
despojo su alma
de aquello incomprensible.

Irreverente
explota una algarabía de dátiles azules.
Recojo su aspecto inverosímil
y pinto su superficie
de colores “creíbles”.

El viento sopla
almendras de oro con olor a sal
una bóveda decimonónica con túnicas rosas
un arlequín con trastorno bipolar
una palmera con caballos en sus ramas
una laguna
interminable
de llantos risueños.

Lo único importante
es “salvar” su esencia
de todo lo “insano”.
A mis ojos
están claros sus “excesos”
sus “locuras”.

Tras ahogar el último aliento
bajo la arena
contemplo ahora mi obra
de santidad.

Cien mil leones
de súbito
devoran las cuencas de mis ojos.


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