jueves, 3 de julio de 2014

Hábitat

Habito brisas mediterráneas con olor a azahar
ese impacto desquebrajado que empapa la nariz
en rocas intemporales latiendo
en islas
              donde resbalan tempestades.

He nacido cada mañana sin pretender ni un solo minuto del pactado
entregado mi cuerpo al baile nocturno de los astros
sin batallas
sin derechos
sin justificaciones
entregado mi cuerpo al baile nocturno del océano que me baña
del trigo que escampa en un soplo           abrazos
sin obligaciones
sin prejuicios
sin sogas de canela endulzando la atadura.

Vivo
en todo aquello que respira y sueña
en la primera flor del acantilado
en la última rendija del atardecer.

Así habito
deshabitando tiempo y espacio
en esa flecha lanzada por Jose Emilio Pacheco
que inspira el aire que transita
y ahí mismo lo abandona
sin pretensión de atar el vuelo
sin dirección determinada
danzando cada milímetro como si fuera el último
             tal vez el primero.

En las tardes
una rayo de luz

me evapora.

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