jueves, 24 de julio de 2014

Palestina

I

Salgo a tu encuentro
          exhausto y empapado hasta los ojos
          de metralla
a buscarte en las ruinas
de un bosque acribillado
          traducido cementerio en un parpadeo
          a buscarte en las cuencas vacías
                   de pájaros
para no encontrarte
tendida en la hierba.

El último té
          te digo
          te echo de menos
          te quiero
la mesa volando el aire con nuestra historia sobre manteles
volando abrazos callados
nuestros cuerpos extintos.

Ahora te busco
con la certeza de quedarme solo
bajo estos escombros genocidas
bajo estas tristezas boreales.

He salido a buscarte.
Los misiles

sobre mi cabeza
silban tu nombre.

II

Otra
vez
SOLOS
más SOLOS más tiempo
más tiempo SOLOS más veces
más veces mucho más tiempo SOLOS
SOLOS muchas más veces mucho más tiempo

SOLOS

derramando huecos en sábanas madera
rebosando de ausencias
          calles lluvia
quien ayer leía cuentos a las flores
quien jugaba a enredar sus pies en una pelota
duerme hoy
          bajo escombros
                    como remanso psicótico expulsado al fango.


Desertores de tierra y memoria
enquistadas en gargantas férreas.

SOLOS
abandonados
impunemente más SOLOS
          que la cansada soledad de todos.

Así desangran un pueblo.
Así mutilan
cada día
Palestina.


jueves, 3 de julio de 2014

Hábitat

Habito brisas mediterráneas con olor a azahar
ese impacto desquebrajado que empapa la nariz
en rocas intemporales latiendo
en islas
              donde resbalan tempestades.

He nacido cada mañana sin pretender ni un solo minuto del pactado
entregado mi cuerpo al baile nocturno de los astros
sin batallas
sin derechos
sin justificaciones
entregado mi cuerpo al baile nocturno del océano que me baña
del trigo que escampa en un soplo           abrazos
sin obligaciones
sin prejuicios
sin sogas de canela endulzando la atadura.

Vivo
en todo aquello que respira y sueña
en la primera flor del acantilado
en la última rendija del atardecer.

Así habito
deshabitando tiempo y espacio
en esa flecha lanzada por Jose Emilio Pacheco
que inspira el aire que transita
y ahí mismo lo abandona
sin pretensión de atar el vuelo
sin dirección determinada
danzando cada milímetro como si fuera el último
             tal vez el primero.

En las tardes
una rayo de luz

me evapora.