domingo, 2 de febrero de 2014

¿Para qué sirven las palabras?

¿Para qué sirven las palabras
si en el fondo
el parpadeo exhausto
va calando inviernos
en la piel
de la serpiente?
Me pregunto si la hierba crece
en el margen de tu nombre
si somos dos harapos
jugando a esconder la hiedra
Las palabras
no contienen el sonoro atardecer de tu lengua
el contorno abrupto de tus manos nuez
el enjambre desquiciado                    de la tripa que te toca.

Se quedan cortos
los acentos sobre tus uñas
indisolubles de mis ojos.

Digo que el viento heló las piedras que visten tus huellas
que se resquebraja la hendidura
con aplomo
sobre todas las flores.

En el acto de vaciar océanos para enredar tu pelo sobre salitre
disfrazada la ambivalencia que teje la duda sobre las manos
se dispara lo limitado de nuestros dedos en un papel
este papel que ahora es trigo
para alimentar de significantes
aquello indiscriminado.

Digo que en una cama sobran letras
sino enzarzan piel
ni risas fuego.

Y aquí estoy
sin más pretensión que escribir
que al fin y al cabo
las palabras no sirven de nada

estando tan lejos.

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