miércoles, 5 de febrero de 2014

Minutero de metal

Nostalgia sin guía
que marca el devenir
de calles buscando cielos
entre esquirlas de adoquines.
Me bañé donde el sol
salpica y broncea renacuajos
donde el agua es verde
y el corazón azul.

No tiene mayor importancia
si no vence el vértigo
               trepando farolas.

Me caí tantas veces
de cualquier bicicleta
que el suelo me saluda
y conoce
mejor que yo mi cuerpo.

No tiene mayor importancia
si no vence el vaho
               las pupilas de flores.

Por donde brota la vida
inundas en blanco y negro andenes
regurgitar de sangre
como autopista caleidoscópica.

Siento la inocencia de niño-sin-fin
el arte de jugar a todo
de volar todo
de correr todo
de reír el tiempo                a carcajada limpia
esquivando
su minutero de metal
en mi rostro de rosa y tierra.

Quizá
sí          tenga importancia
en estas aceras impregnadas de horas
que arrestan los pliegues 
de aviones-papel
de coches microscópicos
de aprobados raspados
de tarifas telefónicas
de oídos ausentes
de manos rugosas
de extractos numéricos
de calendarios marcados
de amores
                    que nunca escalaron.

Quizá
sí          tiene importancia
que el rostro de rosa y tierra
se deje vencer

por el metal.

1 comentario:

  1. Hola, acabo de iniciar el proyecto 365: escribir un relato cada día del año. He encontrado tu blog a través del blog de Lluisa Llado. Nos seguimos. Me planteo añadirte a mi lista de blogs que sigo. Qué te parece si te das una vuelta por mi blog y decides si me sigues también? Mi blog es http://pepitas-de-oro.blogspot.com.es

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