jueves, 15 de agosto de 2013

Leer poesía

Inquieto, muevo algunos libros:
Blake, Panero, Paz.
Ojeo su alma en ellos.
Y también mi alma
vibra
con el crepitar
de sus sílabas.
Benedetti, Salinas, Alberti.
El amor inhalado
en una máquina de escribir;
besar tu centro
sin pretextos ni nombres;
oler a sal
en cada hueco de tus dedos.
Vallejo, Hernández, Lorca.
Ahogar las manos
tras las banderas;
resquebrajar el llanto
con solo nombrar
una cebolla;
que una estela negra
persiga tu destino.
Machado, Guillén, Whitman.
Comer esperanza
en cada palmo de camino;
relamer la vida
en la curvatura de una flor;
traducir los versos
que el viento
deja en la arena,
observador que ama
cada paso de su alma.

Inmortal levedad
de la emoción escrita.

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