miércoles, 10 de abril de 2013

Hay momentos

Soy el invierno
en las manos vacías.

Espero la caducidad del sol en tu espalda.

Hay momentos
en que hablo de ti.
Hay camas,
de ti,
sin ti,
compartidas entre sombras.

Hay momentos
en que hablo de ti
a la cerveza hueca:
de tus arrugas al reír,
de tus kilos de menos
y tu orgullo de más.

En los lugares más concurridos,
me
dejas
sólo.
Te marchas para volver como tormenta eléctrica,
en las tardes/noches solitarias
donde quedo desarmado,
sin defensas,
sin palabras,
sin las máscaras protectoras.

Y mientras tanto,
allá fuera,
el teatro sigue
como si nada.
Y mientras tanto,
acá dentro,
yo te sigo
como si todo.

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