viernes, 22 de marzo de 2013

Transiciones

Desde el latido helado,
me rindo.
Abandono.

Me duelen las costillas al caer la nieve,
me vencen las rodillas,
blanca sangre.

La daga es una aspirina,
efervescencia de placebo,
baile de risa,
luces de vino,
cerveza, off,
mirada de niño,
llora mi zapato.

Se tambalea una burbuja
que juega a ser Dios,
trémulo dolor de jabones canívales.
Me rindo.
Abandono.

Imparcial nacimiento.

Del espejo me agarras la carne,
suspendida en filamentos de nube,
desordenado viento de letras marchitas,
ignorado círculo de amor perpetuo.

La libertad nace en los cristales,
en la arena salada del que mira,
la roca danza en el perdón del aire,
la roca calla, intransigente furia.

Me acurruco en el rechinar de dientes...
Sucede que el mar, es flor de cerezo,
sucede que mi boca, es magia de sol,
y sucede que el mundo,
levita en el amor.

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